Mostrando entradas con la etiqueta Tras la pista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tras la pista. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de mayo de 2014

Tras la pista: "El billete de tren".

     Antonio y Luis habían sido los socios fundadores de “Impresa”, imprenta dedicada exclusivamente al mundo publicitario, con la que habían conseguido hacerse un hueco en ese mundo, gracias al esfuerzo personal de ambos y a la austeridad en el gasto de la que hacía siempre gala Antonio.
     Precisamente por lo poco que le gustaba gastar, y sólo en temas estrictamente necesarios, a Luis le parecía increíble que Antonio se decidiera a comprar dos billetes de tren para el congreso sobre publicidad que se celebraría ese fin de semana en Granada.
     Fuera de lo habitual, Antonio, justificó el gasto recordándole que fue él quien había insistido, en muchas ocasiones, que debían modernizar la empresa y dada la situación de crisis por la que estaban pasando, era el momento justo para estar a la última al objeto de ser competitivos.
     El caso fue que, sin salir aún de su asombro, se veía subido en el vagón del tren rumbo a Granada, junto a su amigo y socio de toda la vida. Ambos lucían en sus rostros la ilusión que hacía tiempo habían perdido y recordaban la época de los primeros días cuando fundaron “Impresa”. Sin embargo estaban muy ajenos al hecho de que sólo unas horas más tarde, el cuerpo de Luis yacería inmóvil en el bosque de la Alhambra.
     Antonio declaró a la policía que nada más llegar a Granada cogieron un taxi en la estación de tren para que les llevase al “Alhambra Palace”, hotel muy próximo al monumento nazarí, en la misma colina y cercado de los bosques que la rodean. Cuando llegaron dejaron el equipaje en sus habitaciones y, al poco de estar allí, Luis llamó a la puerta de Antonio para decirle que iba a dar un paseo por los alrededores del hotel por si quería acompañarlo; sin embargo, Antonio rehusó la invitación por encontrarse cansado y prefirió darse una ducha antes de ir a cenar. Esa sería la última vez que vería con vida a su amigo y socio.
     Al observar la escena, la policía pensó que se trataba de un robo; el cual debió acabar mal seguramente al resistirse Luis, el cual presentaba signos de haberse defendido del atraco. Tras las primeras pesquisas se observó que le faltaba la cartera y el reloj de pulsera.
     Después de prestar declaración, Antonio solicitó autorización para volver a su casa en Córdoba, a lo cual la policía no se opuso, aunque sí le pidieron que estuviese localizable.
     El lunes a primera hora de la mañana el Inspector Sánchez acudió al despacho de la empresa de Antonio y Luis, con la intención de realizar algunas preguntas más a Antonio. Al entrar encontró al socio cabizbajo sentado en su despacho. Observó detenidamente la habitación que se encontraba decorada con carteles y premios recibidos por su trabajo, y posteriormente detuvo su mirada, durante un breve momento, sobre la mesa del despacho de Antonio. Allí, junto al teléfono, un bloc de notas y las llaves de la empresa se encontraban los billetes de tren que le habían llevado a Granada y a la muerte de su socio.
     El Inspector, levantó los ojos y sin mostrar ningún gesto especial se dirigió a Antonio y le dijo:
     ‐ He venido para hacerle algunas preguntas sobre la muerte de su socio, pero creo que mejor le leo sus derechos y me acompaña a comisaría porque está usted detenido como principal sospechoso del asesinato de Luis.
(recogido en actiludis.com)

     ¿Qué detalle hizo pensar al Inspector que Antonio estaba implicado en la muerte de su socio? La solución puede estar en el texto y en el dibujo. Lee atentamente y observa el escenario de los hechos narrados. Para ayudarte a averiguarlo, sigue estos consejos:
  • Lee atentamente todo el texto.
  • No des soluciones sin pensar si tiene lógica o no.
  • No se trata de una juego de acertar, sino de razonar.
  • Si no logras encontrar la solución mira atentamente el dibujo y vuelve a releerlo.
     Si aún no lo sabes contesta estas preguntas que te servirán de pista:
  1. El Inspector no necesitó preguntar nada a Antonio, sin embargo vio algo que le hizo sospechar, ¿qué vio?
  2. Cuando vas de viaje y piensas volver al sitio de partida, se suele ahorrar si el billete se compra de una modalidad concreta. ¿Cómo compró los billetes Antonio?
La respuesta es:

     Contesta:
  1. ¿Por qué se sorprendió Luis de que Antonio comprara dos billetes  de tren para ir al congreso?
  2. ¿Qué argumentó Antonio para convencer a Luis a que fuera al congreso?
  3. Analiza los verbos del tercer párrafo.
     Imagina que eres el policía que investiga el caso y vas a realizar el mismo viaje que hicieron Antonio y Luis y te vas a alojar en el mismo hotel. Observa la infografía, completa los datos que faltan y contesta:
  1. ¿Qué tren cogerías? ¿Por qué?
  2. ¿Cuánto te costaría tu billete? ¿Y si fuese tu maestro el que realiza el viaje?
  3. Para perder el menor tiempo posible una vez estés en el hotel has llamado al mismo para poder citarte con el encargado y hacerle unas preguntas sobre el asesinato. Pero, ¿a qué hora llegarás al hotel? Recuerda que Luis y Antonio cogieron un taxi desde la estación de tren hasta el hotel. Puedes usar google maps.

martes, 20 de mayo de 2014

Tras la pista: "El tiroteo".

     Eran las cinco de la tarde en el bar de la estación de autobuses, un solitario cliente, conocido como “Bronx”, se desparramaba en una sucia mesa junto a la ventana. A través del café y la rosquilla miraba distraídamente a la multitud que iba de compras, formando una lenta procesión contra el fondo de apresurados automóviles. Un hombre de corta estatura y moreno se separo de la masa y se dirigió hacia la puerta de la cafetería. En ese momento sonaron dos disparos, separados por apenas una fracción de segundo.
     Ante el estruendo, el rugido del tránsito pareció convertirse en un murmullo lejano. Hombres y mujeres sorprendidos miraban ansiosamente a su alrededor. ¿Eran verdaderos disparos o acaso sólo la explosión de un motor? En la acera opuesta un hombre se dio cuenta de que una bala había silbado junto a su cabeza, llevándose con ella un trozo del ala del sombrero. Una mujer aulló, y su grito fue la señal para que la multitud buscase refugio, apilándose en las entradas de los comercios. Un hombre de corta estatura, moreno, escapó sin ser advertido, metiéndose algo en el bolsillo mientras corría. Cuando la policía entró en la cafetería de la estación, se encontró al propietario inclinado sobre el cuerpo de un hombre. La bala había entrado cerca del corazón y salido por la espalda: estaba definitivamente muerto. A su lado, en el suelo, había un revólver.
     La detective Noemí inmediatamente lo identificó como un viejo conocido de la policía.
     ‐ ¿Qué sabes de lo ocurrido? ‐preguntó la Inspectora Noemí. La cara del dueño del café parecía de ceniza. Las manos le temblaban y debió sentarse en la silla de la víctima antes de poder hablar-. Nada, no vi nada. Estaba en el fondo, pelando patatas.
     ‐ Está bien interrumpió Noemí‐. Dime lo que sepas. ¿Bronx estaba solo o había otra persona cuando le dispararon?, ¿dijo algo?, ¿alguien merodeaba por fuera?
     ‐ Estuvo cerca de media hora. Se tomó dos cafés y pidió unas rosquillas. Estaba completamente solo, salvo por mí. Nunca hay nadie a esta hora de la tarde. Hablamos un poco y luego me fui al fondo a pelar...
     ‐ ¿Qué es lo que dijo? ‐interrogó la Inspectora‐. Al entrar me preguntó por un socio suyo, un tal Rubén Soto y me dijo: “Tengo algo para ese chivato”. Y eso es todo lo que supe hasta que oí dos disparos. Luego vi a “Bronx” despatarrado en el suelo.
     La detective lanzó un gruñido mientras examinaba el arma de “Bronx”. Había sido disparada, una sola vez. Luego envió a otros detectives a la caza de Rubén, mientras se dedicaba a buscar pistas. El cadáver no resultó de gran ayuda, pero el vidrio de la ventana le resultó de gran interés y lo revisó concienzudamente, desde dentro y desde fuera. En la acera de enfrente Noemí encontró una bala incrustada en el marco de una puerta; la misma, sin duda, que había mordido el ala del sombrero del paseante. Los expertos determinaron que había salido del arma de “Bronx”. Este tiro, como el que mató a “Bronx”, había sido disparado a través del vidrio, donde habían dejado dos orificios, bastante cercanos entre sí. Tras examinarlas con el microscopio, los especialistas del Departamento de Policía determinaron que el agujero superior había sido perforado por la bala disparada desde fuera y que había matado a “Bronx”. El agujero inferior, dedujeron, había sido hecho por la bala de “Bronx”, disparada desde adentro de la cafetería.
     Los colegas de la detective Noemí no tardaron mucho en atrapar a Rubén Soto que se entregó pacíficamente. En el interrogatorio Rubén declaró que no era culpable de asesinato, aunque reconoció haber disparado a “Bronx”. Había decidido arreglarse con “Bronx”, pero tan pronto como lo vio acercarse sacó un revólver del bolsillo y le disparó. Luego –aseguró- también disparé con mi arma pero en defensa propia”.
(recogido en actiludis.com) 

     ¿Fue así realmente como había pasado? Nada logró hacer cambiar la historia de Rubén. Conociendo a “Bronx” y sabiendo de la enemistad entre ambos, muchos no lo consideraban improbable. Tras analizar todas las pruebas Noemí, dedujo que Rubén mentía. ¿Cuál es la evidencia que contradice la historia de Rubén? Lee atentamente y observa el escenario de los hechos narrados. Para ayudarte a averiguarlo, sigue estos consejos:
  1. Lee atentamente todo el texto.
  2. No des soluciones sin pensar si tiene lógica o no.
  3. No se trata de un juego de acertar, sino de razonar.
  4. Si no logras encontrar la solución mira atentamente el dibujo y vuelve a releerlo.
     Si aún no lo sabes contesta estas preguntas que te servirán de pista:
  1. Según la historia relatada, ¿de quién era cada uno de los agujeros en el cristal?
  2. Fíjate en el dibujo de las grietas en el cristal. Según ese dibujo, ¿qué agujero fue primero y por qué?
La respuesta es:

     El dueño del bar necesita arreglar lo más rápido posible el cristal de la ventana rota por los disparos, aunque no dispone de mucho dinero para ello. Ha pedido presupuesto a dos cristalerías,  en donde se le detallan precios y formas de pago. En ambas cristalerías le han dicho que en dos o tres días irían a arreglarlo y que tardarían una hora y media, aproximadamente, en dejarlo todo listo. Observa los presupuestos y elige qué tipo de cristal pondrías y la forma de pago calculando cuánto tendría que pagar el dueño.


miércoles, 14 de mayo de 2014

Tras la pista: "La contabilidad de Luis".


     Para Luis era un auténtico suplicio tener que ponerse a revisar las facturas de la contabilidad de su negocio al final de cada trimestre. Sus amigos sufrían sus cambios de humor cuando llegaban esos días y aún peor cuando tenía que hacer la declaración de la renta. Continuamente le pedían que dejase esa tarea a un profesional, bien que lo contratase o que llevase las facturas a una asesoría. Sin embargo Luis no hacía caso y se empeñaba en que él era suficientemente capaz de sacar adelante su negocio.
     Cuando Luis abrió su pequeña imprenta contrató a dos personas, una de las cuales, tras varios años en el negocio, se jubiló y dejó en su puesto a su hijo Alfredo. Entre los tres se valían para llevar adelante el negocio. Luis, como propietario se encargaba de la administración, compra de material y búsqueda de clientes. Pedro, que empezó en el negocio junto a él, se encargaba de la maquinaria y su vida estaba entre las tintas, el papel y las encuadernaciones. Por su parte, Alfredo se ocupó, tras la jubilación de su padre, de las tareas de venta en la tienda, reparto de los trabajos con la furgoneta y el archivo de los papeles oficiales de la imprenta.
     Aquella tarde cuando Noemí entró en la oficina para ver cómo estaba su amigo Luis lo vio rodeado de papeles por todas partes. Al abrir la puerta de la oficina no se atrevió a dar un paso para entrar, ya que hasta el suelo estaba sembrado de montoncitos de facturas.
     - ¿Cómo lo llevas, Luis? -le preguntó desde la misma puerta-. ¡Luis!, ¿qué cómo vas con la contabilidad de este trimestre? -volvió a insistir.
     En ese momento levantó la cabeza de un albarán en el cual había clavado sus ojos y que mantenía entre sus manos.
     - Mal, muy mal, querida Noemí. Llevo tres días intentando cuadrar las cuentas de estos tres últimos meses y sigo sin conseguir explicarme cómo es posible que tenga un descuadre de 3000 euros.
     - ¿Tres mil euros? - preguntó sorprendida Noemí, a la vez que se acercaba a su amigo sorteando los papeles que inundaban el suelo.
     - Vamos a ver, Luis, ¿cómo es posible que te falte tanto dinero?
     - No, no es que me falte -respondió Luis-. Verás: se trata más bien de que parece que no he pagado este albarán del mes de noviembre por ese importe y se encontraba dentro de la carpeta donde guardo los que ya han sido abonados a mis acreedores, y por más que busco la factura del pago me temo que deberé abonarla nuevamente.
     - ¿Estás seguro que ya las has abonado? Quizás se traspapelara a esa carpeta por error.
     - ¡No, no estoy seguro de nada! –le respondió nervioso-. Ni tan siquiera sabía que existía y menos aún por tal cantidad. No me explico cómo se me ha podido pasar, con lo cuidadoso que tú sabes que soy para estas cosas.
     - Algunos albaranes corresponden a pedidos de material que luego no se llegan a realizar, ¿has pensado en eso? Quizás no corresponda a ninguna deuda real -dijo Noemí, para ayudarle un poco.
     - Eso mismo pensé al principio cuando empecé a repasar las facturas hace tres días, pero esa misma tarde me llamaron de la empresa, a la cual se le deben los suministros relacionados en el albarán, reclamando el pago.
     - Si no es mucha molestia, me gustaría ver ese albarán -le pidió Noemí a la vez que alargaba la mano. Tras inspeccionarlo brevemente, levantó la vista del papel y exclamó:
     - Olvídate del tema y espero que después de este susto pongas la contabilidad de tu empresa en manos de un contable, así como que vayas pensando en despedir a Alfredo.
(recogido en actiludis.com)

     ¿Qué vio la inspectora Noemí en el albarán para tranquilizar a su amigo? ¿Por qué le aconsejó que despidiera a Alfredo?

     Para ayudarte a averiguarlo sigue estos consejos:
  1. Lee atentamente todo el texto.
  2. No des soluciones sin pensar si tiene lógica o no.
  3. No se trata de una adivinanza, si no de razonar con los datos del texto.
  4. Si no logras encontrar la solución mira atentamente el dibujo y vuelve a releerlo.
     Si aún no lo sabes contesta estas preguntas que te servirán de pista:
  1. ¿En qué se diferencia un albarán de una factura?
  2. ¿Qué mes estaba revisando Luis?
  3. ¿Todos los meses tienen los mismos días? ¿Cuáles más y cuáles menos?
  4. ¿Qué productos aparecen relacionados en el albarán? ¿Para qué sirven?
  5. ¿Qué tipo de IVA se ha aplicado? Calcula cuánto sería el importe hoy en día.
La respuesta es: ________________________________________________

lunes, 12 de mayo de 2014

Tras la pista: "El socio".

     La empresa “La Espiral” ubicada en una población de la campiña cordobesa, llevaba unos seis años dedicada a la helicicultura, actividad ganadera consistente en la cría de caracoles. Era tal el éxito de la empresa y la demanda de sus productos en toda la zona, que en pocos años habían multiplicado por diez la facturación de sus productos. Sus dueños, dos jóvenes emprendedores habían tenido que aguantar las críticas y burlas de sus amigos y paisanos cuando decidieron invertir todo su patrimonio en una empresa ganadera dedicada a tal fin.
     Cuando llegó la detective Noemí, en la habitación estaban el juez, un policía y el forense que acababa de examinar el cuerpo de Manuel Olmedo, uno de los socios y dueños de la empresa, que se encontraba acostado sobre un sofá en el despacho de su oficina, con el cráneo roto, rodeado de una gran mancha de sangre, papeles revueltos y libros tirados por el suelo.
     - Fue golpeado fuertemente en la parte posterior de la cabeza, unas tres o cuatro veces con la culata de una pistola del calibre 45, que encontramos en el suelo sobre unos papeles -le informó el forense-. Parece ser que se trata de un robo ya que todos los papeles están revueltos y la caja de seguridad, que se encontraba detrás de la estantería, la han forzado y se han llevado su contenido -indicó el policía.
     - ¿Han llamado a los familiares? -les preguntó la inspectora-. No, tan solo hemos podido contactar con su socio, un tal Antonio Bermúdez, gracias a unas tarjetas de visita de la empresa que había sobre la mesa de la oficina -respondió el policía-. ¿Le han dicho lo que ha ocurrido? -interrogó Noemí-. No -le volvió a contestar-, simplemente le hemos indicado que ha habido un robo en su empresa y le hemos pedido que venga lo antes posible, para hacerle unas preguntas.
     Mientras el juez ordenaba el levantamiento del cadáver, la inspectora se sentó en un sillón observando cómo retiraban el cuerpo de la escena del crimen y esperando que llegara el socio del difunto. La ambulancia se alejó del lugar al mismo tiempo que llegaba el coche del otro propietario, el cual cuando entró en la sala fue recibido por la inspectora, a la que se dirigió diciendo:
     - ¿Ha llegado ya mi socio?, ¿me imagino que le habrán avisado a él también, no?, ¿tienen alguna información sobre lo que ha pasado?
     La inspectora, ante las continuas preguntas, le respondió:
     - Lamento tener que decirle que su socio fue asesinado hace unas cuatro horas aproximadamente. Lo descubrió el guarda de seguridad de su empresa, su cadáver va camino del anatómico forense para realizarle la autopsia y la pistola se analizará en el laboratorio para buscar huellas para posibles sospechosos y, si me permite, las preguntas las realizaré yo.
     - ¿Puede decirme si falta algo de valor en la caja fuerte y si han observado últimamente movimientos de personas ajenas a la empresa por esta zona?
     Antonio Bermúdez, tenía el rostro totalmente enrojecido por la noticia y entre balbuceos pudo decir:
      - Por favor, encuentren a quien ha hecho tal salvajada golpeando hasta la muerte a mi socio. No escatimaré en gastos para que encuentren al culpable.
     - No se apresure y guarde su dinero, le interrumpió la inspectora, el asesino no será difícil de encontrar. Queda usted detenido por el asesinato de su socio. Agente: léale sus derechos.
(recogido en actiludis.com)

     ¿Qué detalle le hizo suponer a la inspectora Noemí que no tardarían mucho en dar con el asesino y por qué mandó detener al socio del difunto?

     Si tras la lectura no has dado con la clave del misterio sigue estos consejos:
  1. Lee atentamente todo el texto.
  2. No des soluciones sin pensar si tiene lógica o no.
  3. No se trata de una adivinanza, si no de razonar con los datos del texto.
  4. Si no logras encontrar la solución mira atentamente el dibujo y vuelve a releerlo.
     Si aún no lo sabes contesta estas preguntas que te servirán de pista:
  1. ¿Cómo murió el socio de Antonio Bermúdez?
  2. ¿Llegó a ver el cadáver el socio o tuvo información antes de llegar a la empresa?
  3. ¿Cómo dijo el detenido que había ocurrido la muerte de su socio?
La respuesta es: ______________________________________________
  1. Analiza los verbos que aparezcan en el primer párrafo.
  2. ¿Hay algún gentilicio en la lectura? ¿Cuál?
  3. ¿De qué palabra deriva sillón? ¿Qué tipo de sufijo se le ha añadido?
  4. Lee la página 187 del libro de Lengua y realiza una descripción de la inspectora Noemí.

martes, 6 de mayo de 2014

Tras la pista: "La pelota desaparecida".

     El entrenamiento era a las cinco, como todos los martes y jueves. En el polideportivo se daban cita esos días, sólo los veinte benjamines (chicos y chicas) de entre 8 y 9 años que formaban el equipo de fútbol base de la localidad. Aquella tarde, conforme iban llegando, el guarda del recinto, les iba diciendo que no se acercaran a la valla que rodeaba el campo de césped -ya que estaba terminando de pintarla- y que no pasaran entre los barrotes -como tenían costumbre para acortar distancias- para evitar mancharse; sino que usaran la entrada al recinto de juego. A pesar de que para ello tuvieran que dar un rodeo hasta llegar a la zona que tenían reservada para el entrenamiento.
     Pero esa no fue la única novedad de aquella tarde, ya que cuando llegó el entrenador, lo hizo con un nuevo y espléndido balón de cuero, con el que sustituir la vieja y roída pelota que los jugadores mayores les habían dejado el año anterior. Cuando lo sacó de la bolsa, todos se quedaron pasmados al ver que se trataba del balón oficial de la liga de fútbol, y ardieron en deseos de estrenarlo lo más pronto posible.
     Aquella tarde todos corrían como nunca lo habían hecho y la hora de entrenamiento se les pasó en un santiamén, de forma que, cuando el entrenador tocó el silbato y señaló con el dedo el vestuario, todos gritaron a la vez: - “¡Noooooooooo!”. A pesar de ello, uno a uno, todos fueron detrás de él, rodeando toda la valla -la que acababa de pintar el guarda antes de marcharse- y entrando, sin rechistar, en el vestuario. Una vez allí, el entrenador se dio cuenta que habían olvidado el balón en el campo, pero cuando salió no lo vio por ninguna parte.
     Al regresar al vestuario, la mayoría de los jugadores ya se habían cambiado y guardado la ropa de deporte en la mochila, pero antes de que se fueran el entrenador les dijo: - Acabo de venir del campo y la pelota ha desaparecido; salvo nosotros, nadie más está en el polideportivo y es imposible que alguien, en tan poco tiempo, haya podido volver al campo rodeando toda la valla, coger la pelota, esconderla y volver al vestuario sin que yo lo hubiera visto al salir.
     Todos se quedaron mudos, sabían que lo que decía el entrenador era cierto. Uno de ellos era el que había escondido la pelota en alguna parte; para más tarde, cuando nadie lo viera volver a por ella. Sin embargo y tras dejar un tiempo para que apareciera el balón, el entrenador pidió a todos que sacaran la ropa de deporte de sus bolsas, y aunque el balón no estaba allí, descubrieron quién había sido el autor de su desaparición.
(recogido en actiludis.com)
  • ¿Por qué no podían acercarse a la valla?
  • Escribe V o F.
__ Cruzaban entre los barrotes para acortar distancias.
__ Hacía dos días que pintaron la valla.
__ La novedad de aquel día fue el balón nuevo de cuero.
__ Cuando el entrenador tocó el silbato, ninguno quería acabar el entrenamiento.
__ Uno de los benjamines se dio cuenta de que olvidaron el balón en el campo.
  • Completa lo que pasó después... ¡Aquí está la clave del misterio!
     Al llegar al vestuario, ______________________ de los jugadores se habían cambiado y ____________________ la ropa de _______________ en la mochila. El entrenador volvió del ________________ y les dijo que la _____________ había ______________________.
  • ¿Qué le pasaría a la ropa del culpable? ¿Cómo lo hizo? Escribe tu explicación.
  • ¿Qué días y a qué hora entrenaban los benjamines del equipo de fútbol? 
  • Luis tarda 13 min. en ir desde el polideportivo a su casa. Si el entrenamiento dura 1 h. 25 min., ¿a qué hora regresará a casa?
  • ¿Cuántas horas de entrenamiento tienen al mes?

lunes, 5 de mayo de 2014

Tras la pista: "En el parque de atracciones".

     Hacía mucho tiempo desde la última vez que toda la familia al completo íbamos a divertimos juntos y en aquella ocasión elegimos el parque de atracciones. Mi mujer y yo nos vestimos como turistas en nuestra propia ciudad, y mis tres hijos: Pepe, Luis y Carlos como un día normal, con lo que parecíamos una familia un tanto peculiar.
     Elegimos un día esplendido, de esos que el sol brilla pero no quema, pero nada más pasar al parque, ya me había dejado las gafas de sol encima de la taquilla al comprar las entradas; volviendo mi hijo Carlos a por ellas. “Un despiste lo tiene cualquiera”, les dije, y nos pusimos a estudiar el mapa del parque para organizarnos y no dejarnos ni una atracción sin probar.
     Los primeros cacharros a los que nos subimos, fueron los de las emociones fuertes: como la caída libre desde 68 metros de altura, el Ciclón que a la vez giraba, subía y bajaba; la montaña rusa de un sólo raíl que nos llevó a alcanzar una velocidad 85 kilómetros por hora a la vez que giraba y giraba poniéndonos varias veces boca abajo. De modo que, cuando acabamos nuestra primera descarga de adrenalina, hicimos una parada para descansar unos minutos en un banco, donde me volví a dejar las gafas de sol al quitármelas para echarme agua en la cara y refrescarme. Menos mal que mi hijo Pepe se dio cuenta y volvió a por ellas, aunque aquello ya empezó a convertirse en motivo de burlas y risas para mi querida familia, sobre mi mala cabeza. La siguiente ruta la dedicamos a las atracciones de agua, donde logré salir seco de la montaña rusa de troncos con caídas de hasta 17 metros de altura, así como de las balsas neumáticas que nos llevaron por un río de rápidos, hasta que nos subimos en una gran barcaza que nos arrojó por una catarata que me dejó la camisa empapada. En ese momento aprovechamos para ir al baño, donde cada uno pudo vaciar sus vejigas, ya que Luis llevaba un rato deseando llegar a un servicio para minusválidos. Ahí me quité la camisa y durante un rato la puse bajo el secador -que me la dejó como unos minutos antes-. Al salir, me esperaban: Luis, Carlos y su madre, la cual al ver a Pepe detrás de mí, lo mandó de nuevo al servicio para que se lavara las manos.
     El día siguió de atracción en atracción, hasta que, sentados en una terraza a la espera de la cena, nos percatamos de que habíamos perdido la cuenta de las atracciones en las que nos habíamos subido. Fue entonces cuando eché en falta mis gafas de sol. ¡Las había vuelto a perder!, lo cual provocó, nuevamente, la risa de todos a la vez que me llamaban: calamidad, distraído, despistado y otras tantas palabrejas más… Hasta que en sus sonrisas descubrí que uno de ellos tenía mis gafas, lo cual aproveché para dejarlos con la boca abierta, ya que les dije quién las tenía escondidas y dónde las había encontrado.
(recogido en actiludis.com)
  • ¿Cuántas personas componen la familia del protagonista? Escribe sus nombres si los sabes.
  • ¿Cuántas entradas compró el padre en la taquilla? ¿Cómo lo sabes?
  • Escribe Verdadero o Falso.
__ El protagonista tiene tres hijos.
__ Al papá se le perdieron varias veces las gafas de sol.
__ La primera ruta fue la de las atracciones de agua.
__ Su hijo Luis es minusválido.
__ Se pusieron a descansar en el césped.
__ Pepe fue al servicio a buscar las gafas.
__ Cenaron en una hamburguesería.
__ El padre es un despistado.
  • ¿En qué atracciones se subieron?
  • Escribe qué significado tienen para ti estas imágenes:
  • ¿Sabes tú quién tenía las gafas y dónde las encontró? (Tienes una pista en la pregunta 2).

     Observa la siguiente tabla de precios para entrar en el parque de atracciones y contesta en tu cuaderno.
  1. Teniendo en cuenta que Luis mide 1’35 m, Pepe 1’05 m y Carlos 1’1 m, ¿cuánto pagó la familia de la lectura para entrar en el parque?
  2. ¿Cuántas veces más alta es la atracción de la Caída libre que Luis? ¿Y la montaña rusa de troncos?
  3. En la lectura dice que la familia, después de montarse en el Ciclón, pararon para descansar unos minutos. Si pararon a las 10:45 h. y descansaron 26 minutos, ¿a qué hora se pusieron otra vez en marcha?
  4. ¿Cuántas caídas libres hay en el parque de atracciones? Expresa su altura en centímetros.
  5. Al padre se le puso la camisa empapada en ________________________ y luego fueron al ___________________ donde aprovechó para ponerla en el secador. Si cuando bajaron de la atracción eran las 18:56 h. y el padre quitó la camisa del secador a las 19:07 h, ¿cuánto tiempo tardó en secarse la camisa?